Aspiro a tener una vivienda.
El sueño de todos los seres humanos, es poder adquirir en alguna etapa de su vida una vivienda propia, y eso, sin duda alguna, es el sueño de todo Carabobeño.
Pero lograr este anhelo no es del todo fácil, ya que son muchos los factores involucrados para la construcción de soluciones habitacionales que satisfagan a toda la población, como lo son factores económicos, políticos, tierra aptas con servicios, permisología, insumos, financiamientos y sectores de la población.
Comencemos con el déficit de viviendas en Venezuela, que lamentablemente es muy importante. Se estima que éste se encuentra entre 1.800.000 y 2.000.000 a nivel nacional, y en Carabobo por el orden de 220.000, lo cual representa un 12% del nacional, y la pregunta que nos hacemos ¿Cuantas están en construcción? ¿Cuántas se construyeron el año pasado? y la triste realidad es que a pesar de los enormes recursos con los que cuenta el gobierno nacional y los muchos trimestres de crecimiento económico, los resultados no son nada satisfactorios. El mayor presupuesto de la democracia y el menor número de viviendas construidas por año.
En el 2007 se construyeron aproximadamente unas 80.000 viviendas, monto inferior al crecimiento anual de nuevas familias que está por el orden de 100.000 al año, por lo que tenemos que acometer planes de viviendas a largo plazo, construyendo anualmente 200.000 viviendas, que solucionen tanto el déficit actual, como a las nuevas familias. Está demostrado que ningún gobierno es buen ejecutor de viviendas y que debe contar con el sector privado, para la ejecución de las mismas. Esto no quiere decir que se elimina al Estado en su rol rector, todo lo contrario, el gobierno nacional debe fijar las reglas, promover, incentivar, facilitar, financiar, subsidiar a los necesitados y estimular a los promotores, sean grandes o pequeños, a las comunidades organizadas para que éstas sean las que ejecuten las construcciones de las viviendas, no el Estado. Se debe proveer de suelos, de servicios de infraestructura, vialidades, agua potable, cloacas, servicio eléctrico, transporte público, escuelas, asistencia de salud, seguridad, tecnología, respeto a la propiedad privada, para poder construir las viviendas requeridas.
En el caso de Carabobo podemos hablar de sus 14 municipios y sus necesidades de viviendas, siendo Valencia el de mayor necesidad y Miranda el de menos, éstos tienen una relación proporcional entre el número de habitantes y su superficie respectivamente.
En el caso de nuestro estado, el gusto de las viviendas se va por el camino de los apartamentos en su gran mayoría, siendo estos apartamentos de un área entre 90 y 110 metros cuadrados, con tres habitaciones, dos baños, recibo, comedor, cocina, área de servicio y dos puestos de estacionamientos, donde al igual que el resto del país, los estratos más necesitados son los D y E.
En el cuadro anexo se puede ver los habitantes por municipios, superficie y la necesidad, que se traduce en déficit, de viviendas en cada uno de ellos.
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|
Municipios |
Déficit de Viviendas |
% |
Superficie Km2 |
% |
Habitantes |
% |
|
1 |
Bejuma |
1.697 |
0.78% |
469 |
10.73% |
46.817 |
1,80% |
|
2 |
Carlos Arvelo |
11.853 |
5.42% |
835 |
19.11% |
141.631 |
5,46% |
|
3 |
Diego Ibarra |
8.856 |
4.05% |
79 |
1.81% |
125.960 |
4,85% |
|
4 |
Guacara |
11.432 |
5.23% |
165 |
3.78% |
175.829 |
6,77% |
|
5 |
Juan José Mora |
5.483 |
2.51% |
453 |
10.37% |
69.017 |
2,66% |
|
6 |
Libertador |
13.864 |
6.34% |
558 |
12.77% |
198.718 |
7,65% |
|
7 |
Los Guayos |
21.500 |
9.83% |
64 |
1.46% |
191.832 |
7,39% |
|
8 |
Miranda |
1.221 |
0.56% |
161 |
3.69% |
27.089 |
1,04% |
|
9 |
Montalbán |
1.921 |
0.88% |
107 |
2.45% |
25.307 |
0,97% |
|
10 |
Naguanagua |
14.540 |
6.65% |
188 |
4.30% |
200.036 |
7,70% |
|
11 |
Puerto Cabello |
16.359 |
7.48% |
434 |
9.93% |
222.288 |
8,56% |
|
12 |
San Diego |
8.282 |
3.79% |
106 |
2.43% |
97.539 |
3,76% |
|
13 |
San Joaquín |
5.339 |
2.44% |
127 |
2.91% |
73.081 |
2,81% |
|
14 |
Valencia |
96.396 |
44.07% |
623 |
14.26% |
1.001.119 |
38,56% |
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CARABOBO |
218.743 |
|
4.369 |
|
2.596.263 |
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En el caso de Libertador, Guacara, San Joaquín y Los Guayos, en estos últimos años se están ejecutando un gran número de viviendas de interés social (estratos D y E) por parte del sector privado, con la finalidad de solventar el déficit de estos segmentos ya que el costo de la tierra en estos municipios se presta para este tipo de construcción.
En el caso de Naguanagua, San Diego y Valencia, desde el 2004, se están construyendo un gran número de viviendas para la clase media por parte del sector privado, en lo que va de año se ha iniciado la construcción de 18.000 viviendas aproximadamente.
En el caso de Puerto Cabello es algo diferente, ya que la economía está basada principalmente en la actividad portuaria, gran parte de los terrenos de la zona son para las almacenadoras, teniendo un potencial de desarrollo hacia Patanemo, pero lamentablemente no cuenta con los servicios básicos, y por el lado de Taborda, parte de estas tierras están destinadas a depósitos y viviendas de interés social, para los estratos D y E. La otra opción es hacia Juan José Mora pero, al igual que en el sector de Taborda, los terrenos existentes son en su mayoría para viviendas de interés social, y los que trabajan en el puerto prefieren vivir en el área de la Gran Valencia (Naguanagua, San Diego y Valencia) por la calidad de las viviendas y la autopista como vía de acceso a Puerto Cabello. Debido a esta situación, los inversionistas han llevado sus iniciativas hacia Falcón, generando un crecimiento paulatino en ese estado y restando beneficios al Estado Carabobo.
El sector inmobiliario se ha visto impulsado por las políticas aplicadas en la Ley de Protección al Deudor Hipotecario, conforme a la cual tenemos unas bajas tasas de interés, subsidios a los compradores y tasas reales negativas, tasas por debajo de la inflación.
Pero todo esto no es así de fácil, la Cartera Hipotecaria Obligatoria Bruta a diciembre del 2007 fue de 102.437.618 BsF., de los cuales tienen que destinar el 10% para el sector de la construcción de viviendas, que es de 10.243.762 BsF., y éstos se tienen que dividir en 40% para la construcción o corto plazo y 60% para la compra o largo plazo. Del porcentaje del corto plazo, 50% va al grupo familiar con nivel de ingresos hasta 550 unidades tributarias y el otro 50% desde 55 U.T hasta 150 U.T., y por el lado del largo plazo 40% para los ingresos hasta 150 U.T. y 60% para ingresos desde 150 U.T. hasta 500 U.T., lo que permitiría lograr para el 2008 unas 94.000 viviendas, cifra inferior a la meta propuesta a largo plazo que debe ser mínimo 200.000 viviendas por año. Lo ideal al igual que otros países, es que el Gobierno Nacional, también aportara un porcentaje importante de su presupuesto, para lograr la meta deseada.
El otro factor que está directamente relacionado con la construcción de viviendas es el clima político que vivimos día a día, donde vemos que las amenazas sobre la propiedad privada son cada día mayores, invasiones, expropiaciones, inseguridad personal y jurídica, etc., lo cual hace que los inversionistas tantos nacionales como extranjeros, no quieran invertir en nuestro país. Ejemplo de ello es la compra, por parte del gobierno nacional, de empresas cementeras, que por cierto están operativas al 100% abasteciendo al país. Con el dinero invertido en la compra de esas empresas se podrían construir 36.667 soluciones habitacionales, y generar su vez unos 220.000 empleos directos.
Penosamente vivimos en un país inflacionario, entre 1950 y 1979 Venezuela competía con los países de primer orden a nivel mundial en inflación y PIB, 3.5% de inflación y 5.8% PIB, superando a países como Alemania y Suiza, y muy por encima de los países de nuestro continente como Colombia, Argentina, Brasil y Chile, muy contrario a lo que nos está ocurriendo en la actualidad, vemos que la inflación anual acumulada en nuestro país está por encima del 30%, la de nuestro vecinos es muy inferior: Colombia 7.18%, Chile 9.5%, Uruguay 8.42% y Perú 5.71%. Está demostrado que son los pobres o las personas con menores ingresos los que pagan un inflación alta. Esta situación ha creado que los costos de los insumos de la construcción se incrementen y por ende el costo de las viviendas. Para remate de lo anterior, la regulación de los precios de materiales o insumos, por parte del gobierno nacional, lejos de favorecer la adquisición de los mismos ha creado escasez, todo ello aunado a la falta de mano de obra especializada en el sector construcción, cosa que también pasa en todos los sectores productivos del país.
Las trabas por parte de las autoridades para la obtención de la permisología necesaria para la ejecución de los proyectos urbanísticos, el requerimiento de consignación de una misma documentación innumerables veces ante un mismo organismo, el pago de los servicios autónomos de Notarias y Registros Inmobiliarios sólo en bancos del Estado y la solicitud de la ACREDITACION TECNICA (estudio de impacto ambiental) por parte del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente basándose en el decreto N° 1.257, del 13-03-96, Gaceta Oficial N° 35.946, que en su artículo 6, ordinal 9 claramente dispone que sólo aplica para desarrollos a ubicarse fuera de áreas urbanas, pero es solicitado para todos los desarrollos, hace que los tiempos de ejecución de los programas de viviendas se retrasen sustancialmente, lo cual afecta negativamente no solo al promotor, sino también al comprador.
Lo que se quiere es construir más y mejores viviendas, lograr no sólo construir viviendas sino también hogares. Lograr acciones conjuntas gobierno y empresa privada que estimulen de manera adecuada la solución del grave problema habitacional, la inversión por parte del estado en las empresas productoras de insumos nacionales, en lugar de invertir y construir en otros países, lo cual sin duda alguna aumentaría la productividad del sector. Si logramos liberar al sector construcción de estas trabas, seguramente podremos: TENER LA VIVIENDA QUE ASPIRAMOS!
Rafael Trejo Burguera.


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