El arquitecto aporta calidad de vida al inmueble
Uno de los aspectos fundamentales en el momento en que se decide emprender la realización de un proyecto inmobiliario es la participación del arquitecto, profesional sobre quien recae la responsabilidad de diseñar en función de la calidad de vida de los futuros propietarios, lo que conlleva la protección y seguridad de quienes serán los usuarios de esos espacios.
Vivian FlorÃndez, docente del Curso de Formación de Corredores Inmobiliarios, dice que habitualmente la labor del arquitecto en un proyecto inmobiliario suele asociarse con la parte inicial de su realización, es decir la presentación de la idea, el diseño y la obtención de los permisos para iniciarlo. Sin embargo advierte que ésta es solamente una pequeña parte del trabajo de este profesional que, según ella, acompaña permanentemente el proceso de proyecto, construcción y venta de un inmueble.
Recuerda FlorÃndez, también arquitecto, que el proceso inicial y conceptual de un inmueble comienza en su diseño: “Se entrelazan los criterios formales y funcionales para lograr que los espacios resultantes sean habitables, es decir que posean las condiciones y facilidades para que las personas puedan vivirlos y utilizarlos para el desarrollo de las actividades a las que se dedican”.
Explica que la habitabilidad debe entenderse en términos de confort humano, protección y seguridad, salubridad, durabilidad y resistencia, y sobre todo en el valor adicional que la estética le otorga a la futura edificación.
Luego de esta primera fase y aunque “de manera directa y práctica”, dice, la labor del arquitecto parece terminar en el momento en que termina la construcción, “si consideramos que los aspectos y criterios utilizados en el diseño del edificio están relacionados con las condiciones de vida y uso de los seres humanos, concluimos que el arquitecto sigue siendo responsable por eso”, sostiene.
Más que costos
De igual manera, junto con el diseño y la adecuación de la construcción para hacerla habitable, el arquitecto juega un rol fundamental en la escogencia de los llamados “materiales constructivos”.
Añade la arquitecto que además de aportar un elemento estético que da valor adicional al inmueble, la correcta escogencia de los materiales influirá; junto con la calidad, imagen y vida útil de la construcción, en los costos y tiempos de producción. “Cualquier decisión inadecuada, unida a los principios económicos, repercutirá en los precios finales que a la larga permite o no permite la accesibilidad a los inmuebles por parte de la demanda de usuarios en el paÃs”, asevera.
Vivian FlorÃndez considera oportuno explicar lo que los expertos en la materia denominan la valoración cualitativa que dan los usuarios a determinados elementos del inmueble. Al respecto habla de la falta de relación entre calidad de los materiales constructivos, los precios que se les colocan a estos y al inmueble. Más allá de esa relación calidad-precio, ella apunta al valor que da el potencial cliente a esos elementos. “Se debe recordar que una cosa son los que fijan los precios y otra lo que las personas están dispuestas o en capacidad de pagar de acuerdo a sus necesidades e intereses”.
Por ello, más que una fórmula, la arquitecto da una sugerencia: “Si se logra balancear los costos de producción, al optimizarse por proyectos arquitectónicos racionales, precios accesibles según estudio de demanda y capacidades del mercado, asà como de valoraciones cualitativas pensando en la vida y el ambiente de los usuarios, todos los integrantes de la cadena inmobiliaria obtendrán sus respectivos beneficios, tanto económicos como laborales o espirituales”.
Corredor y conocer
Asà como debe manejar las condiciones del mercado existente, tener nociones de publicidad, mercadeo y ventas, y adicionalmente conocer el marco legal que rige la comercialización de inmuebles, el corredor inmobiliario debe contar con el elemento arquitectónico. “Como todo producto comercializable, el corredor inmobiliario debe conocer las bondades y ventajas de lo que vende para lograr con ética que el cliente obtenga el inmueble que satisfaga necesidades, opciones y capacidades, gustos y requerimientos”, dice FlorÃndez.
Por ello, durante los cursos de formación en los que imparte las asignaturas referentes a materiales constructivos, ella exhorta a los aspirantes a corredores inmobiliarios a que se “relacionen con la obra arquitectónica como ser humano. Debe estar en capacidad de evaluar y reconocer las condiciones de vida y uso que los inmuebles pueden ofrecer a sus clientes” para lograr el cierre de la venta de manera exitosa.


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